Las familias necesitan consenso y noticias positivas

presidente circulo economia

Josep Piqué llega solo al Hotel Melià de Sitges, arrastrando una pequeña maleta de ruedas. El equipaje con la ropa para tres días de jornadas es tan pequeño que podría facturarlo como bolsa de mano a Ryanair. Piqué parece austero y viste gris claro, el único que lo hace junto con el último consejero de Economía de Pujol, Francesc Homs. La mayoría visten de moratón oscuro, con excepciones, como Piqué y Homs, y Carlos Tusquets, presidente de Fibanc, que trae un conjunto deporte que me recuerda el de un directivo de Google.

El presidente del Círculo de Economía llega media hora antes del inicio de las jornadas. Después de Piqué van tirando acto de presencia pesos pesados del establishment catalán: el director general adjunto de La Caixa, Jaume Giró; el presidente de Abertis, Salvador Alemany; David Madí, y el presidente Pujol. Precisamente, el hotel -entonces Hotel Grande Sitges, propiedad de la familia Cuatrecasas- fue inaugurado el 1992 por el mismo Pujol y por la estrella de la música disco Donna Summer. El desfile de poderosos se acaba cuando Artur Mas comparece con el alcalde de Barcelona, Xavier Trias. Bajan a la sala de conferencias y detrás de ellos los congresistas. La sala de conferencias está iluminada con luces azules y verdes futuristas, ideales para un bar de música chill out . Me siento ante un hombre que habla por teléfono, enfatizando a su interlocutor que “se tiene que respetar la legalidad en todos los aspectos”. Me alegro, sobre todo porque Mas destaca que el fraude fiscal en casa nuestra es el doble que el de la media europea.

Peleas en casa

El lema de las jornadas es Porque Europa funcione . Aún así, Piqué introduce rápido el tema que Mas admite que preferiría no tocar, las relaciones Cataluña-España. Piqué pide repetidamente “consenso” al presidente: “Diálogo y respecto a la legalidad democrática. No hay que fragmentar más, que entre amigos y familiares podamos hablar de política sin enfadarnos”. ¿Quiere decir el exministro de Aznar que en casa discute por el sobiranismo? ¿O sólo le pasa con los amigos? Al menos con Mas lucen buen rollo. Cuando se despiden incluso se abrazan.

Mas huye del conflicto. No menciona independencia ni estado propio . Prefiere reiterar que, si fuera por él, la UE tendría que apostar por un modelo federal como el de los Estados Unidos en qué Cataluña sería como Massachusetts, Dinamarca o Austria. Reto ambicioso teniendo en cuenta que el gran éxito empresarial actual en Cataluña es un complejo de turismo de playa y casinos en Tarragona.

De Mas me quedo con una metáfora y un dato social. La metáfora es fascinante por creativa: “Las comunidades autónomas [españolas] se pelean por la escayola, la alpiste , mientras que quién la reparte come palomitas, u olivas”. Por qué palomitas u olivas? El dato social que me llama la atención es una prueba del drama que sufrimos: según Mas, muchas familias dependen de las pensiones de los abuelos y, para cobrarlas enteras, los están retirando de las residencias para volverlos a cuidar en casa.

el paroEl presidente marcha del hotel acompañado de Piqué y seguido por Giró y el alcalde de Sitges, Miquel Hornos. Mas se para a charlar un rato con Hornos, pero con la última persona que habla antes de subir al coche oficial es Isabel Atkinson, la reina de las relaciones públicas en Barcelona y miembro del consejo de administración de Vueling, que preside Josep Piqué.

Observo la escena y medito sobre las palabras de Piqué de poco antes, en que ha destacado que el paro “trae los jóvenes a la desafección y el nihilismo”. Por suerte aquí en el Hotel Melià no hay desafección, sino gente con ganas de triunfar. Quizás por eso Mas confiesa que ya no hace caso de las noticias del día a día, sino que se limita a leer “un folletín con las noticias positivas de la quincena”. Las negativas, diría Piqué, son nihilismo.

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