La crisis y los pisos embargados

La crisis desencadenada por una burbuja inmobiliaria desorbitada hundió la economía irlandesa: el PIB es ahora un 14% más bajo que antes de la recesión, los precios de la vivienda son un 66% más bajos que su nivel máximo del 2007, y la elevadísima deuda hace que muchas familias no puedan volver las hipotecas. La situación sería mucho peor, pero, sin el Nama, como se conoce el banco malo irlandés.

De manera similar al que hizo tres años después España con la Sareb, Irlanda se vio obligada a anunciar la creación de un banco doliendo el abril del 2009 para purgar los bancos de hipotecas tóxicas y absorber los préstamos porquería, además de gestionar los pisos embargados a banqueros.

Casas derrocadas

El Nama (National Asset Management Agency) pagó 32.000 millones de euros por propiedades que originalmente valían 74.000, es decir, las adquirió a menos de la mitad de precio. Dos años después, el Nama ya generaba beneficios: durante el 2011 ganó 240 millones de euros, frente a los 1.180 millones que perdió el 2010. A diferencia del banco malo español, el Nama no dudó a derrocar promociones inmobiliarias que quedaron inacabadas o no se llegaron a vender. En un país con 4,5 millones de habitantes, se llegaron a construir 553.000 casas sólo entre el 2000 y el 2005, de las cuales casi 294.000 seguían vacías -y valían la mitad- cuando empezaron las demoliciones, el verano del año pasado. En su momento, la ministra de Vivienda, Jan O’Sullivan, lo justificó afirmando: “Si nadie quiere vivir, entonces el más práctico que se puede hacer es derrocar el que hay”.

Estímulos

Según Brendan McDonagh, del IDA (la Agencia de Desarrollo Industrial del gobierno de Dublín) y ex consejero delegado del Nama, el banco malo ha jugado “un papel importante a la hora de ayudar la economía a recuperarse”. “Está generando crecimiento y estímulos al sector de la construcción y lo está ayudando a reestructurarse”, asegura.

Liquidación

El grande detonante de la petición del rescate el 2010 fue el colapso del Anglo Irish Bank, el preferido por los constructores durante la era de la especulación inmobiliaria. Salvarlo costó en el gobierno un endeudamiento de 28.000 millones de euros, y ha sido seguido por polémicas y escándalos relacionados con las primas de los banqueros, grabaciones de ejecutivos mofant-se de Alemania e investigaciones por fraude de exdirectius.

En febrero el ejecutivo irlandés llegó a un acuerdo con el BCE y aprobó una ley de emergencia al Parlamento, después de largos y tensos debates, para liquidar la entidad y así aligerar la deuda asumida por el Estado.

Así, el banco, que desde el 2009 forma parte de una compañía estatal llamada Irish Bank Resolution Corporation (IBRC) -que también incluye el banco Irish Nationwide-, acabará absorbido por el banco malo, un golpe disuelto.

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