El origen y evolución de la reproducción asistida

La era de grandes avances en el campo de la biología reproductiva comenzó en la década de 1960 con el desarrollo de métodos de laboratorio útiles para la determinación de las hormonas sexuales en la sangre, desarrollándose con gran rapidez tanto en el campo diagnóstico como en el terapéutico. Técnicas como la Fecundación in vitro se han ido desarrollando a partir de estos descubrimientos.

Así nació la reproducción asistida

El nacimiento de la primera niña concebida en un tubo de ensayo, Louise Brown, fue posible en 1978 gracias a Robert Edwards y Patrick Steptoe.

Este fue un hecho importante y no tanto porque resolvió un problema clínico, la infertilidad femenina, que hasta ese momento no había encontrado ningún remedio real, sino porque es el resultado de estudios biológicos fundamentales realizados en el laboratorio.

Es a estos estudios que debemos muchos de nuestros conocimientos sobre la reproducción asistida.

En los primeros años posteriores al anuncio del nacimiento de Louise Brown, no parecía posible que la técnica de reproducción asistida se volviera tan popular como para representar uno de los puntos de inflexión en el camino de la medicina moderna.

Después de algunos años, el número de niños nacidos fue pequeño y el porcentaje de éxitos fue mínimo, por lo que era habitual que los especialistas transfirieran un gran número de embriones.

Por lo tanto los éxitos reales comenzaron en los años ochenta, desde que se realizara la congelación de preembriones (1982), hasta la de llevar a cabo investigaciones genéticas sobre las células embrionarias antes de la implantación (1990).

La gran cantidad de niños nacidos hasta la fecha en el mundo ha documentado la propagación de técnicas de procreación con asistencia médica gracias a su aplicación, una cifra que avanza hacia el segundo millón.

Además en el año 2018 el número de centros que trabajaban en el sector era muy alto, siendo más que probable que siga creciendo. Por ejemplo unos 200 en Italia, 380 en los Estados Unidos, 110 en Inglaterra, 92 en Francia, 75 en Alemania y 36 en España.

Los embarazos a través de la reproducción asistida está dando buenos resultados

Si consideramos que a principios de la década de 1980 los embarazos por reproducción asistida no superaron el 8%, la situación actual debe considerarse con optimismo.

Hoy en día la investigación está orientada en diferentes direcciones para comprender los diferentes pasos que pueden conducir a un embrión vital del óvulo y el esperma. Esto implica el estudio de los mecanismos biológicos básicos que tienen que ver con la reproducción y por lo tanto, están directamente relacionados con diferentes campos de la ciencia y no solo con la medicina de fertilidad.

Los embarazos a través de la reproducción asistida está dando buenos resultados

Además y a partir del estudio de estos mecanismos, se espera mejorar los métodos actuales de reproducción asistida.

Técnicas alternativas para la reproducción asistida

Como suele suceder con los grandes logros de la ciencia, en los mismos años se han propuesto muchas técnicas que modificaron, de forma más o menos significativa, la primitiva utilizada para el nacimiento de Louise Brown, la primera niña concebida en un tubo de ensayo.

De estos solo uno ha tenido una propagación extraordinaria, ya que prácticamente ha resuelto un gran número de casos de infertilidad masculina.

Esta técnica llamada ICSI (inyección intracitoplásmica de esperma), consiste en la introducción con técnicas de micromanipulación, de un espermatozoide en el citoplasma de un ovocito. En los últimos años se ha discutido mucho sobre la utilidad de usarlo en todas las fertilizaciones asistidas, pero esta propuesta aun cuenta con ciertas barreras.

En España y después de la aprobación de una ley donde el número de ovocitos fertilizados es ilimitado, ha habido una tendencia a reemplazar la FIV (fertilización in vitro) con ICSI, ya que esta última técnica permite una mayor probabilidad de obtener preembriones.

Sin embargo no hay evidencia de que esto conduzca a un mayor número de embarazos, excepto en casos específicos de infertilidad como el idiopático y por supuesto debido a un problema masculino más grave.

ICSI es más complejo y más exigente desde el punto de vista técnico y también es significativamente más caro que la FIV.

Experimentos en progreso

Hay otras técnicas experimentales de embriología actualmente en estudio. Por ejemplo la masa celular interna que produce el embrión y el trofoectodermo, que produce la placenta.

Estas se han separado y se han vuelto a unir e incluso se ha utilizado embriones de diferentes especies, permitiendo así el nacimiento de fetos alimentados por placenta de diferentes orígenes genéticos.

Otra línea de investigación es la relativa a la posibilidad de aumentar el número de gametos para mejorar el potencial reproductivo de los sujetos hipofértiles.

En lo que respecta a los ovocitos, está ocurriendo la posibilidad de detener la división meiótica y reactivar la división mitótica, lo que permitiría que estas células se dividan, multiplicando su número.

Es muy probable que los resultados de la investigación científica en el campo genético ofrezcan la mayor contribución al progreso de las técnicas de PMA. La posibilidad de reconocer anomalías cromosómicas y mutaciones genéticas en un preembrión se está extendiendo a un número creciente de enfermedades y las técnicas que permiten este reconocimiento están mejorando continuamente.

También sobre estas técnicas hay una discusión sobre su posible naturaleza y el derecho de los padres a la hora de evitar el nacimiento de niños enfermos.

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